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 Motivacion
Autor: Silinde Súrion (200.117.138.---)
Fecha:   09-28-05 19:22

¿Motivación?

En mi humilde opinión, creo que la mayoría de las cosas depende de esta pregunta. ¿Qué sino mueve al mundo? o ¿Qué sino mueve a las personas? Creo que si hoy por hoy las cosas son como están, es culpa de que la motivación esta herrumbrándose.
Primero que nada, las cosas que nos empujan a actuar pierden su brillo porque se les pega el óxido de las cosas superficiales y vacías. Por ejemplo, ¿Cuál es la motivación para salir el fin de semana? La que todos tenemos es la de pasarla bien, lo que esta perfecto. Pero esa es la razón que queda debajo del herrumbre, porque parece que no podemos llegar a ella sin antes pasar por el óxido del alcohol, de la droga, de la sexualidad desordenada (en castellano, encamarse por encamarse), o cuanto otro “polvo anaranjado” (no es una droga nueva, es para no poner óxido de vuela, ¡pucha ya lo puse!) opaque la motivación de pasarla bien. Y el peor problema es que podés pasarte todo una noche quitando (satisfaciendo) la herrumbre, y para cuando querés darte cuenta la noche (o la vida) se te pasó y todavía te falta un montón para llegar al preciado “metal” de pasarla bien y disfrutar de la vida. En resumen, lo único que tenés son las manos naranjas de tanto tratar con óxido, pero vacías.
Segundo, puede resultar gracioso el darse cuenta que aquello que debería impulsarnos, cada vez nos frena mas. ¿Porque? Me parece que es porque la motivación mas común es la de “vivir el momento”. ¿Y como se hace eso? De la mejor forma que nos parezca, o sea de la manera en que nos la presenten los otros. ¿Con esto quiero decir que somos unos juguetitos? Si y no. NO, porque creemos que somos plenamente libres al elegir lo que nos imponen sin que lo percibamos, y SI porque de todos modos hacemos lo que nos sirven en bandeja de plata. ¿Pero el problema es que no somos capaces de elegir? Creo que no. Me parece que el tema pasa porque cada vez mas nos importa que existan motivaciones para hacer algo, lo que a simple vista parece bueno. ¿Porque? Sencillo, si no nos hace “felices” ahora, hoy, ya; no vale la pena salir de nuestra comodidad o estancamiento. Pero pensándolo un poco esto no es triste, es escalofriante. La idea de vivir el presente de la mejor manera posible, nos ha llevado a depender únicamente de motivaciones para hacer algo. O sino pensá cuantas veces al día decís que no haces tal o cual cosa porque “no te nace”. Esa frase es el fruto de la divinización de las motivaciones. Pareciera que la voluntad, la responsabilidad son cosas insignificantes al lado de una razón que nos impulse (aunque a veces pareciera que en lugar de impulsar nos tiene que patear fuerte). Pero el tema en realidad no es que las motivaciones sean malas, es que hoy por hoy la mas importante es la de pasarla bien.
La cosa es esta: la motivación esta de moda, y como toda moda la tomamos y la hacemos propia, y y por lo tanto no la decidimos nosotros, sino que esperamos que venga de arriba. ¿Cuántos de nosotros definimos modas? No son muchos lo que tienen tal influencia. Con la motivación pasa lo mismo, esperamos sentados hasta que alguien, que por lo general busca su bien y no el nuestro, viene y nos “regala” una razón para llevar a cabo una determinada tarea. Es triste pensar como somos capaces de permanecer estáticos hasta que uno de afuera (de nuestra alma, claro está) viene y nos dice porque tenemos que hacer tal o cual cosa. Aunque peor es cuando llegamos a quejarnos del desahucio en nuestras vidas, del sin sentido, atribuyendo a esos “alguien” (puede que a veces ese sea la sociedad entera) la falta de motivación, cuando en realidad las razones tienen que gestarse y parirse en nuestros corazones. Y frente a esto me pregunto: ¿Para que Dios nos regaló la libertad? A veces parece que la respuesta que damos es para que podamos someternos al que nos de los caramelos de la motivación, o sea razones de otros para llevarnos a donde otros quieren. Pensar que la esos caramelos son dulces porque no evitan el esfuerzo de parir nuestra propia vida.
Pero lo peor de todo es cuando trasladamos toda esta cuestión a Dios. Y sobre esto voy a hablar de mi experiencia personal. Mas de una vez me he encontrado pretendiendo que el Padre me motive a amarlo, a responderle fielmente, a no pecar más. Y frente a esto sólo recibo su silencio o sus gritos (no se cual es peor). Y en ambos escucho estas preguntas: ¿Para que te regalé la libertad?, ¿No es acaso el infinito amor que siento por vos motivación suficiente?, ¿No te basta el empujón de que haya entregado a mi Hijo para que tu salvación?, y la peor de todas ¿No te basta mi gracia?. Creo que las motivaciones sobran, pero lo que me falta es una actitud propia de los jóvenes, la auto-motivación. No puedo pretender que aunque este acostumbrados a que mastiquen por mí, Dios haga lo mismo. Es imposible que el Único Bueno me haga daño al impedir mi propio desarrollo, eso sería como sacar un pan del horno antes de tiempo o después del necesario. En ambos casos el pan es un asco, ya sea por crudo o por quemado, y se que Dios me quiere saborear por toda la eternidad cuando llegue a ver su rostro.
Para ir cerrando y no dejarte con preguntas y ninguna respuesta, te voy a sugerir una motivación, que hoy por hoy muchos de nosotros subestimamos. La de ser SANTOS. Muchas veces pensamos que es difícil alcanzar tan alto grado del alma en la sociedad que vivimos. Añoramos los tiempos de los grandes santos: Santa Teresa, San Francisco, Santo Tomás, San Benito, porque vemos que se respiraba un aire a Dios en sus años, o al menos sus sociedades vivían valores morales que hoy están en extinción. Creemos que era un poco mas fácil porque Dios estaba en cada esquina, al menos en valores esenciales, si no era en espiritualidades ricas y bellas. Pero nos olvidamos de algo: ¿No era necesario alcanzar estados del alma mas nobles que los que se vivian? Seguro, y si todos eran un poco mas santos que nuestros contemporáneos, era mas difícil superar al común de la gente para alcanzarla. Entonces, si hay algo de verdad en que nuestra sociedad se está llendo al caño, ¿No es poco lo que tenemos que abrazar de la santidad para diferenciarnos del resto de la masa?

Silinde Súrion
silindesurion@yahoo.com.ar

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